Cuando pensamos en Omega 3, lo solemos asociar con el corazón o la memoria. Pero pocos saben que en verano, sus beneficios se potencian. El calor, el cambio de rutinas, el aumento del estrés oxidativo por el sol e incluso las comidas más ligeras hacen que este nutriente sea más necesario que nunca. ¿Lo sabías?
¿Por qué el Omega 3 es clave en verano?
1. Protege tu piel desde dentro
El sol es fuente de vida… pero también de radicales libres. El Omega 3, especialmente el EPA, ayuda a reducir la inflamación celular y protege tu piel del envejecimiento prematuro causado por la radiación UV. Incluso estudios han demostrado que su consumo regular puede aumentar la resistencia natural al daño solar.
2. Equilibra tu estado de ánimo en vacaciones
Los cambios de ritmo, el descanso interrumpido o incluso el estrés por desconexión pueden alterar el estado emocional. El DHA (ácido docosahexaenoico) participa en la regulación de neurotransmisores como la serotonina, favoreciendo un ánimo más estable y un descanso reparador.
3. Cuida tu corazón, especialmente con el calor
El verano implica vasodilatación y mayor esfuerzo cardiovascular, sobre todo con altas temperaturas. El Omega 3 ayuda a regular la presión arterial, mejorar la circulación y reducir los triglicéridos, protegiendo el sistema cardiovascular cuando más lo necesita.
4. Aliado para los deportistas de verano
¿Haces surf, senderismo, running o simplemente caminas más en vacaciones? El Omega 3 tiene un potente efecto antiinflamatorio natural, ideal para cuidar las articulaciones y favorecer la recuperación muscular después del ejercicio.
El verano no es solo para relajarse, sino también para prevenir, reforzar y cuidar tu salud. El Omega 3 de Lýsi, con su pureza nórdica y alta concentración, es una forma sencilla y natural de acompañarte cada día, incluso bajo el sol.